
Cada día un grupo de jóvenes que se dedica a la limpieza del sector retira poco más de 400 bolsas tipo consorcio repletas de residuos. Recogen de todo. Desde restos de alimentos, botellas, latas, bolsas, pañales, innumerables colillas de cigarrillos, tapitas plásticas y preservativos.
“La primera pasada es a las cinco de la mañana, para retirar los restos de la noche”, explica José Luis García, encargado de la empresa TSB, que presta el servicio en la costa y la peatonal.
Luego, los 18 empleados -divididos en dos turnos- realizan recorridos permanentes para levantar lo que van encontrando, y evitar la acumulación desmedida.
La gente dispone de cestos construidos con barras de hierro con una lanza que se clava en la arena. También se colocan tambores de 200 litros, aportados por el área de Medio Ambiente provincial, en cercanías de las bajadas. Igual, con la marea aparece mucha basura. Por eso García pide llevarse los desechos en una bolsa y dejarla en algún cesto. “Cuando sube la marea lo saca a la superficie nuevamente, y los cuestionados somos nosotros”, enfatizó.
LMCipolletti