La manipulación obedece a muchos factores. Casi todos hemos sido manipulados en algún momento de nuestra vida. Cuando lo descubrimos, nos sentimos tontos y pensamos: "¡¿Cómo no me di cuenta?!". Sentimos bronca y, muchas veces, una tristeza de la cual es difícil salir. La confianza ha sido lastimada.
¿Por qué no nos damos cuenta de que hemos sido manipulados? ¿Cómo podemos detectar la manipulación? Miremos algunas ideas generales al respecto que describen las técnicas más comunes del manipulador:
Ofrece A para quitar B
El manipulador ofrece algo que nosotros deseamos intensamente y llamaremos A. Nos ofrece A. Eso, que puede ser cariño, tiempo, atención, etc. y deseamos con intensidad, no nos permite ver que por detrás el manipulador quiere obtener B: su propio interés. Cuando A es muy deseado por mí, no puedo ver B.
Por ejemplo, yo necesito que alguien me escuche, me considere, me valore (A). Entonces no veo que el manipulador me lo da pero que su objetivo es sacarme dinero (B). Con el tiempo, cuando todo sale a la luz, descubro con gran dolor e ira que he sido estafado.
Es importante, luego de que hemos sido manipulados, hacer una autocrítica y ver cuál fue "mi enganche". No para martirizarme, sino para correrme del lugar de víctima y poder aprender y construir hacia adelante.
Se victimiza
Otra técnica muy conocida del manipulador es victimizarse. Cuando una persona anda llorando a todo el mundo de manera masiva, lo hace para dar lástima. Los estadounidenses lo llaman pity play (el juego de la víctima): "Yo sufrí mucho, a mí me trataron mal.". Despertando así empatía en el grupo pero lo que menos le interesa es la empatía, sino generar lástima para poder manipular.
Cuando éramos pequeños y nos golpeábamos, no andábamos mostrándoselo a todo el mundo, sino solo a aquellos que eran significativos para nosotros. Este es el típico juego de los maltratadores, que se ponen en víctima de sus exparejas, del mundo y de la vida.
Concentrate únicamente en mi mirada y en mi deseo
Este es otro juego del manipulador. Imaginemos esta escena: Salimos con un grupo de amigos, vamos al cine y de pronto uno de ellos se pone serio, como enojado o molesto. Le pregunto: "¿Estás bien?". "¡Sí!", exclama con enojo. Comienzo a pensar: "¿Habré hecho o dicho algo que lo ofendió?". A los diez minutos lo veo riendo y feliz. "Era una idea mía", me digo. A la media hora nuevamente manifesta cara de enojo. Le vuelvo a preguntar: "¿Te pasó algo?". "No, nada, vos sabrás". Me quedo pensativo pero al rato lo veo otra vez contento.
¿Qué logró? La atención de todo el grupo en él. Así se comporta el manipulador, que cree que su mirada es más importante que la de los otros. Mucha gente termina queriendo agradarlo y buscando su aprobación, en lugar de cumplir su propio deseo.
Busca convencer
El convencimiento es otra técnica del manipulador que dice: "Quiero que cumplas mi deseo". Convencer significa que alguien gana y alguien pierde, lo cual es diferente de la negociación, donde ambas partes ganan. El manipulador no busca negociar, busca convencer y que te adaptes a su posición. "Lo importante es que yo gane" es su lema.
"Lo hice por vos"
El manipulador le dice al manipulado: "Yo dejé a mi familia, a mis amigos, mi trabajo por vos"; es decir: "Yo perdí por vos y ahora tenés una deuda conmigo y tenés que saldarla". Así construye una deuda imaginaria que el otro nunca termina de saldar. "Vos tenés que darme lo que yo quiero porque yo 'perdí' a, b, c, d por vos". Tenemos que pararnos en el hecho de que uno hace y decide lo que quiere. Si alguien deja algo es porque vale la pena hacerlo, no para pedir afecto y mucho menos para reclamar con actitudes de manipulación.
"Hagas lo que hagas, perdés"
Esta técnica podemos explicarla con esta escena: Una persona te ofrece dos corbatas, una roja y una azul. Si elegís la roja, te pregunta: "¿La azul no te gusta?". Y si elegís la azul, te dice: ¿Cómo, la roja no te gusta?". Es decir, que haga lo que uno haga, siempre pierde. "Si hacés lo que quiero, lo hiciste mal; y si no lo hacés, te estás rebelando". Es el famoso "doble vínculo-mensaje contradictorio". De esta manera destruye la estima del otro y la capacidad de pensamiento crítico.
El manipulador suele deformar la información, sacarla de contexto, falsear lo que el otro dijo para darle el sentido que él quiere.
Para concluir, comparto la siguiente anécdota: En un zoológico, de pronto el león sacó una garra y atrapó a una niña. Un señor que estaba allí, vestido con un saco oscuro y corbata con un paragua en la mano, inmediatamente le dio un golpe al león y el animal la soltó. Alguien que estaba allí le dijo: "¡Usted es un genio, usted es un salvador, usted es maravilloso!". "No, no fue nada", le respondió el hombre. "Yo soy periodista de un diario muy importante y quiero hacerle una nota". "Bueno, mire, yo soy cristiano y sé que Dios me dio la fuerza para golpear al león". El periodista era un ateo recalcitrante. Al día siguiente, esta fue la tapa del diario: "Un fundamentalista de derecha agrede a pobre inmigrante africano, sacándole la comida de la boca".
Si tenés alguna inquietud, podés escribirme a Bernardoresponde@gmail.com